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Problemas frecuentes:

 

Cultivar cannabis es muy fácil. Basta con plantar una semilla y regarla. Cultivar marihuana potente y de calidad requiere un poco más de dedicación. En pocas palabras, se trata de conseguir el mejor ambiente posible para que la semilla desarrolle todo su potencial. Para cosechar el máximo de una planta hay que alimentarla en abundancia pero sin llegar a empacharla. La misión de la siguiente tabla es ayudar a identificar aquellos factores que puedan estar entorpeciendo el desarrollo de nuestra maría .

Una planta de marihuana necesita para vivir luz, agua, aire, un substrato donde sujetarse con las raíces y unos ciertos nutrientes (nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, calcio y microelementos que son necesarios en cantidades muy pequeñas).

Para que la planta crezca bien todos los elementos deben guardar un cierto equilibrio ya que tanto el exceso como la falta de alguno de ellos entorpecerían su desarrollo. Como regla general es aconsejable aplicar todos los abonos muy diluidos para evitar sobredosis. Es más fácil corregir una carencia que una exceso de abono.

Si cultivamos en macetas, como la cantidad de tierra es muy limitada, es fácil que las sales se vayan acumulando. Si no lo remediamos, la tierra se volverá tóxica y dañará las raíces. Para evitar que las sales se acumulen debemos lavar la tierra una vez cada 4-6 semanas. Regaremos cada maceta con dos litros de agua (sin abono) por cada litro de tierra. El agua se irá drenando por los agujeros del tiesto y arrastrará todas las sales acumuladas en la tierra. Esta práctica es especialmente útil en las zonas donde el agua del grifo es muy dura como la costa mediterránea.

La receta para el éxito: aplica los abonos muy diluidos y lava la tierra una vez al mes.

No todos los síntomas de una carencia se dan a la vez ni las carencias se presentan aisladas. Frecuentemente faltan varios elementos al mismo tiempo. Para remediar la mayoría de las carencias nutritivas el procedimiento a seguir tiene dos fases. En primer lugar se lava la tierra para asegurarnos de que los alimentos no están bloqueados por un exceso de sales. Cuando la tierra está limpia regamos con un fertilizante completo con microelementos que solucionará la carencia.

Para que la marihuana pueda absorber correctamente los nutrientes, el Ph del substrato debe estar entre 6’5 y 7 si se cultiva en tierra y entre 5’8 y 6’8 en cultivos hidropónicos. Esto se consigue ajustando siempre el Ph del agua de riego dentro de este rango.

Para medir el Ph existen varios métodos. Los más baratos son el papel de tornasol y los reactivos para acuarios. Se pueden encontrar en tiendas de animales. En las mismas tiendas podemos comprar los productos para subir o bajar el Ph del agua de riego. Bastante más caros pero mucho más cómodos son los medidores digitales.

Demasiado abono

 

Síntomas: La planta adquiere un color verde oscuro, al principio crece muy bien. Conforme el fertilizante se va acumulando, las hojas comienzan a quemarse en las puntas que se van curvando hacia abajo. La hierba demasiado abonada pica al fumarla e incluso chisporrotea por los restos de fertilizante.

Remedio: Lava abundantemente la tierra para arrastrar todo el exceso de fertilizante. Usa al menos dos litros de agua por litro de tierra aunque, si el exceso de fertilizante es muy notable, puede ser necesario lavar la tierra dos o más veces. Cuando la tierra este bien limpia abona moderadamente con un fertilizante completo como microelementos

Poco abono

 

Síntomas: Las plantas adquieren un color verde claro y las hojas más viejas amarillean. El crecimiento se hace más lento o se detiene. Los síntomas son parecidos a los de una deficiencia de nitrógeno. Si está floreciendo, los cogollos son pequeños y no crecen.

Remedio: Fertiliza la tierra con un abono completo con microelementos. La maría necesita abonados frecuentes pero suaves. En macetas, se puede regar con abono cada una o dos semanas. Si utilizamos el fertilizante muy diluido se puede abonar con mayor frecuencia.

Demasiado riego

 

Síntomas: La tierra está siempre mojada. Sale moho en la tierra o el tallo de la planta comienza a ponerse blando al nivel del suelo. El crecimiento se atrofia y las raíces crecen mal porque no tienen suficiente oxígeno.

Remedio: Las plantas necesitan un periodo seco entre dos riegos. Espera hasta que la superficie de la tierra se haya secado antes de volver a regar. Si la mezcla de tierra que utilizas se mantiene húmeda demasiado tiempo, prepara una nueva mezcla con más perlita, vermiculita, arlita o arena que drene mejor y se seque antes. Si el tallo de la planta se ablanda es que los hongos le están atacando. Remueve la tierra y manténla más seca y aireada.

Poco riego

 

Síntomas: La planta crece poco. Cuando vamos a regarla tiene las hojas flácidas y mustias. La tierra se seca mucho entre riego y riego. Tiene pocas hojas y son pequeñas.

Remedio: Siempre que reguemos una planta debemos usar agua abundante. Con poco riego, parte de la tierra no se moja bien y las raíces sufren y mueren. La mejor forma de asegurarse de que toda la tierra de la maceta se moja es regar hasta que el agua comience a salir por los agujeros del tiesto. Si la tierra está tan seca que no empapa el agua añadiremos unas gotas de jabón líquido biodegradable para vajillas en el agua de riego. Estos jabones contienen unos compuestos humectantes que ayudan a que el agua penetre en la tierra.

Poca luz

 

Síntomas: Las plantas crecen espigadas, estirándose en dirección a la luz. Se hacen larguiruchas, poco frondosas, con cogollos pequeños. En condiciones de poca luz suelen salir muchos más machos.

Remedio: Moveremos las plantas a un lugar con más horas de sol o, si cultivamos en interior, instalaremos más luces o más potentes.

Acumulación de sales

 

Síntomas: Las plantas muestran deficiencias que no se corrigen cuando fertilizamos. Se ven restos secos de sales en los bordes de la maceta, en el plato donde reposa, en la tierra o en los tallos de las plantas. Las hojas se curvan hacia abajo como cuando padece un exceso de abono.

Remedio: Es este uno de los problemas más comunes entre los cultivadores noveles. Cuando el riego es escaso y se fertiliza mucho las sales que se acumulan en la tierra pueden llegar a matar a la planta. La solución pasa por lavar la tierra con mucha agua, cuanta más mejor. Si las sales se han ido acumulando a lo largo de varios meses, lavaremos la tierra al menos dos veces con dos o tres litros de agua por litro de tierra. Si el problema persiste volveremos a lavar la tierra. Una vez que veamos que la planta mejora comenzaremos a abonar de nuevo, con fertilizantes muy diluidos. Como medida de prevención lavaremos la tierra cada cuatro o seis semanas durante toda la temporada de cultivo.

Carencias de nutrientes

 

Evitar las carencias de nutrientes no es, en realidad, una tarea ardua. Basta con fertilizar regularmente con un abono completo que contenga microelementos y asegurarse de que las sales no se acumulan en la tierra. La inmensa mayoría de los problemas de cultivo tienen que ver con el exceso de fertilizante y la acumulación de sales en la tierra. Para que el nivel de sales no aumente basta con regar bien (es decir, hasta que el agua escurra por los agujeros de la maceta) y lavar la tierra cada cuatro semanas.

 

Si no sabemos si la carencia obedece a un exceso de sales o a una falta de abono el procedimiento más seguro y exitoso consistirá en lavar primero la tierra y abonar después con un fertilizante completo. Al lavar la tierra la dejamos a cero, es decir, sin nutrientes. Luego con el abonado restauramos el equilibrio de nutrientes. En un par de días notaremos que la planta mejora y reanuda su desarrollo.

Carencia de nitrógeno (N)

Síntomas: Amarillean las hojas viejas y se queman las puntas. Se caen las hojas más viejas. Se atrofia el crecimiento. El color de las hojas se pone verde pálido.

Las plantas crecen larguiruchas y espigadas. Los tallos están blandos, no se sostienen bien.

Remedio: Regar con un fertilizante alto en nitrógeno como la emulsión de pescado, el extracto de algas. También sirven los fertilizantes completos N-P-K para plantas verdes o cualquiera con bastante nitrógeno (N) y poco fósforo (P).

Carencia de fósforo (P)

Síntomas: Las hojas y los tallos cogen un color verde oscuro o púrpura. Las hojas son pequeñas y oscuras. Se para o atrofia el crecimiento de las raíces, tallos y hojas. Las hojas más bajas amarillean y mueren. Los tallos están duros y quebradizos.

Remedio: Abonar con un fertilizante alto en fósforo como el guano. Todos los abonos completos para plantas con flores, geranios, rosas, etc. también sirven.

Carencia de potasio (N)

 

Síntomas: Amarillean las hojas más viejas, primero las puntas, luego toda la hoja adquiere un amarillo intenso. Las hojas se curvan hacia abajo. Las hojas más jóvenes se arrugan y se retuercen. Se mueren los brotes de crecimiento. Necrosis (tejidos muertos). Tallos blandos que no se sostienen o duros y quebradizos.

Remedio: El potasio no siempre falta sino que, a menudo, está bloqueado en la tierra a causa de la acumulación de sales. Para tratar esta deficiencia hay que lavar la tierra y luego fertilizar con un abono alto en potasio. Los abonos para cactus suelen tener mucho potasio aunque vale cualquier fertilizante completo.

Carencia de Magnesio (Mg)

Síntomas: Amarillean las hojas viejas entre las venas, que se mantienen verdes. Las puntas de las hojas primero, y el resto de la hoja a continuación, se ponen marrones. Las puntas de las hojas se curvan hacia arriba y luego mueren. La planta entera puede palidecer en unas semanas y morir.

Remedio: La carencia de magnesio es relativamente corriente porque la mayoría de los fertilizantes no contienen tanto como la marihuana necesita. El magnesio se puede añadir directamente al agua en forma de sales de Epson (sulfato de magnesio hidratado) a razón de una cucharadita de café por cada cinco litros. También puedes buscar un abono completo con bastante magnesio.

Carencia de Hierro (Mg)

Síntomas: La falta de hierro o clorosis, al igual que la carencia de potasio, suele ser una consecuencia directa de la acumulación de sales en la tierra o de un Ph demasiado alto. Normalmente no falta hierro en la tierra sino que las sales o el Ph hacen que no se pueda absorber. Los síntomas de ambas carencias son similares: amarillean las hojas entre las venas, aparece necrosis en los tejidos y las hojas se caen.

Remedio: Como la carencia de potasio, se soluciona lavando la tierra, ajustando el Ph y abonando a continuación con un fertilizante completo con microelementos. En tiendas de jardinería puedes encontrar preparados para remediar la clorosis.

Cultivo guerrillero:

 

El cultivo guerrillero es una modalidad de cultivo de marihuana. Básicamente consiste en irse al campo y sembrar en lugares estratégicos. Lo mas adecuado es sembrar esquejes por que así aumentamos las posibilidades de éxito.

Lo mas importante es la elección del lugar, debe ser un lugar poco accesible, húmedo y soleado. Si encontramos algo así, solo tenemos que sembrar e ir a recolectar a finales de verano.

Consejos prácticos:

-Sembrar en lugares húmedos como orillas de ríos, bocas de riego…..

-Ir lo menos posible por el lugar, los rastros de pisadas se siguen fácilmente y podrían descubrir nuestro pequeño secreto.

-Limpiar bien el perímetro de cada planta y hacer un agujero lo mas profundo posible.

-Abonar a ser posible antes de sembrar y durante el crecimiento otra vez.

-No decirle a NADIE donde están las niñas, cuando se trata de esto no nos debemos fiar ni de nuestra madre.

-Sembrar en varios sitios, evitaremos disgustos.

-Observar bien el recorrido del sol antes de sembrar, si son lugares con maleza mas vale el sol matutino.

-Si sembramos en la orilla de un rio, observar las subidas y bajadas del nivel del agua, es sorprendente lo que se puede alejar un rio de la orilla en un mes…..o acercar…..

-El lugar no debe estar demasiado alejado de nosotros, así facilitamos los viajes y podremos controlar mejor el jardín.

-Recomiendo visitar varias veces el lugar antes de sembrar para observar sus condiciones, nos podemos ahorrar sorpresas.

 

 

 

Plantas criadas en libertad, personalmente creo que es la mejor opción……..Abajo ejemplo de practico invernadero guerrillero.

Extracción de aceite de marihuana:

Este método emplea ingredientes asequibles: el gas butano (vale con una bombona de camping-gas, por ejemplo) es el solvente principal y no necesita ningún producto sospechoso o difícil de conseguir. (Se dice que con CO2 también funciona, pero no lo he probado. Como éste es más seguro, sería buena idea usarlo una vez que se ha hecho con butano y ha funcionado). La otra única cosa necesaria es un tubo de PVC de 1/2 metro de longitud y 4,5 cm. de diámetro externo y dos tapones para los

extremos. Por algún motivo desconocido para los que investigamos estas cosas “extraoficialmente”, el butano y el CO2 (y tal vez otros gases con un punto de ebullición igualmente bajo) disuelven selectivamente los deseables componentes del aceite del cannabis, extrayendo sólo una bonita y ambarina “aceite melosa” y dejando los indeseados aceites vegetales, ceras, clorofila, etc. junto con los residuos de la planta. Incluso de las hojas grandes, que no se pueden ni fumar, se puede sacar una maravillosa aceite limpia y potente. Tengo razones para sospechar que esto funcionaría de maravilla para extraer una súper-potente aceite incluso de la más mediocre hierba del mercado negro y, por supuesto, cuanto mejor sea la calidad de la maría que se use, mejor será el aceite resultante.

MÉTODO:

 

1) En uno de los tapones hacer un único agujerito en el centro. Este hueco debe calcularse correctamente para que entre la válvula de salida de la bombona de butano.

2) En el otro tapón, hacer unos 5 o 6 agujeritos agrupados en el centro (como los de un salero)

3) Colocar esta última tapa en un extremo del tubo. Enroscarla para que quede muy apretada. Está será la parte de abajo.

4) Llenar el tubo con la marihuana un poco pulverizada (el tubo está calculado para unos 30 gramos, pero el cálculo se hace a ojo)
5) Colocar la tapa superior del tubo. Enroscarla otra vez lo mejor posible.

6) Buscar un sitio exterior bien aireado. Se trata de que los gases del butano se vayan lo antes posible. Mucho cuidado.

6a) Montar el tubo (el agujerito solitario hacia arriba) sobre una vasija que pueda recoger 300 ml. o más. Un vaso de plástico es perfecto. Para mantener el tubo suspendido sobre el vaso se utilizará una abrazadera. Posicionar el extremo inferior del tubo justo encima del vaso, para evitar salpicaduras.

7) Invertir la bombona de butano e introducir el gas en el tubo a trabes del agujero superior. Una bombona pequeña puede tardar hasta 10-12 segundos en vaciarse. Hay que ser firme, rápido y cuidadoso. Una chispa en este momento provocaría un desastre, pues básicamente hemos creado un dispositivo explosivo e incendiario que tiene fugas.

8) Cuando la bombona se vacíe en el tubo, apartarse una buena distancia y dejar que el proceso siga solo. El butano desciende por el tubo, extrayendo al cannabis según pasa. Cuando llega abajo (unos 30 segundos) empieza a gotear en el vaso receptor. Nótese el tono pálido y brillante, entre amarillo verde y dorado, del extracto. Es evidente que no se ha arrastrado nada de clorofila de la hierba. De 5 a 8 minutos después, el extracto de butano terminará de caer al vaso. Pero cuidado todavía con el tubo, pues aún contiene un montón de butano evaporándose (se puede apreciar un hilillo de humo saliendo por arriba. Cuando ya no gotee más que una vez cada varios segundos, se puede tapar el agujero superior con un dedo para ayudar a empujar los últimos restos de butano líquido ( o se puede soplar cuidadosamente por el agujero. Pero ¡¡NUNCA ASPIRAR!!). Al ser muy volátil y de bajo punto de ebullición, el butano depositado posiblemente se evaporará a temperatura ambiente. El vaso receptor se irá congelando gradualmente enfriado por el butano, disminuyendo la velocidad de evaporación, pero se puede acelerar simplemente sosteniéndolo entre las manos. Otra forma mejor es meterlo en un plato con un poco de agua caliente. El butano empezará a burbujear como loco con el incremento de temperatura. Es importante recordar que todo esto debe hacerse en el exterior y con buena ventilación.

Cuando la mayor parte del butano se haya evaporado, pero antes de que el aceite empiece a endurecerse, se tiene la oportunidad de meter el líquido en un vial, o bien dejarlo en el vaso. Si se elige lo del vial, es importante dejar espacio de sobra, hasta varias veces el volumen del líquido, para permitir que al reaccionar por el aumento de temperatura (simplemente por tenerlo en las manos) no se desborde. El producto final es un aceite amarillo-ámbar de la máxima calidad, increíblemente pura y potente.

Nótese también que este aceite un punto de fusión/vaporización algo mayor que las aceites de hashis tradicionales; el típico método de administración (mojando una aguja o una tira de papel en el aceite , cogiendo un poquito con la punta, y calentándolo con una llama para que se vaporice dentro de la pipa) todavía se puede usar con este producto, pero parece que hay que ser más cuidadoso, porque no se calienta hasta fundirse tan deprisa o de la misma manera, y puede quemarse más fácilmente en la aguja. Así que cuidado.

Para los que prefieren preparar una tintura, por supuesto que pueden diluir el producto en un poco de alcohol de alta graduación , ligeramente caliente, como Everclear o isopropyl al 90%, y luego mojar con él un cogollo o dejar que un porro lo absorba, para luego permitir que el alcohol se evapore. Con este producto es importante calentar primero un poco el alcohol para que después lo disuelva sin problemas.

Molécula de THC.

 

Obtención de hachis:

 

Obtener hachis de la marihuana seca es muy sencillo, solamente necesitamos un cuenco, una tela porosa o tamiz, una bolsa de plástico y una cuchara de madera grande (de las de cocinar). Es importante el tamaño de poro del tamiz para que solo pase la resina al cuenco, unas medias de mujer valen aunque seria mejor comprar un tamiz (o cedazo) fino pero es algo caro.

En cualquier caso, colocáis el tamiz sobre la abertura del cuenco y lo sujetáis bien con un alambre o algo así de modo que quede bien tenso. Colocáis los cogollos bien secos (importante) sobre el tamiz y lo cubrimos todo con una bolsa de plástico haciéndole un nudo para que no salga nada. Por ultimo golpeamos suavemente con la cuchara sobre los cogollos hasta que nos cansemos.

El polvillo recogido en el interior del cuenco es resina pura, basta con amasarla un poco y…………HACHIS!!!!!!!!.

Creo que el morete de debajo se explica mejor que yo:

 

Cultivo de secano:

 

Esta técnica de cultivo guerrillero intenta acomodar a las plantas al clima mediterráneo, es decir, con mucho sol y poca agua. La marihuana obtenida con este método pesa más que la normal pero las cosechas son menores en volumen. Las plantas son pequeñas y requieren poco riego. Aunque se obtiene poca cantidad por cada planta la calidad es mucho mayor y requieren pocos cuidados.

Estas plantas deben sembrarse un par de meses antes que con el método tradicional, con esto conseguimos que se vayan endureciendo y fibrando. En el momento de la floración al estar la planta tan endurecida le es mucho mas difícil crecer pero obtenemos una floración excepcional.

En definitiva conseguimos plantas que apenas dependen del agua, esto nos permite hacer riegos muy espaciados de modo que las plantas no nos causaran muchas molestias.

Una de las cosas que conviene hacer es colocar un plástico negro de 50×50 cm. en el suelo para que la tierra no pierda la humedad, para ello haremos un corte en forma de cruz en el centro del plástico y meter por el la planta. El plástico lo colocaremos un mes después de sembrar la planta para evitar que se pudran las raíces. Por ultimo cubriremos el plástico con un par de dedos de tierra para que realice mejor misión.

Con esta técnica los ritmos de riego son bastante bajos ( una vez cada 7 días en el periodo de máximo desarrollo ), pero deberán ser constantes. En ningún caso usaremos abonos ricos en nitrógeno, porque esto dispararía la demanda de agua de la planta.

En definitiva, este método es ideal para zonas de clima seco y con mucho viento. Además conseguimos unas plantas pequeñas, fácilmente disimulables en su entorno. Obtendremos producciones bajas por cada planta pero podremos plantar muchas dado el poco esfuerzo que conlleva.

 

En las fotografías podemos observas diferentes métodos de poda útiles para esta técnica.

Cosecha de invierno y crecimiento vegetativo:

 

Cosecha de Invierno

 

Son muchos los cultivadores a los que se les termina en primavera la maría que cosecharon en otoño. Especialmente aquellos que no cultivan muchas plantas en verano, por falta de espacio o para no tener problemas con las fuerzas del (des)orden, pueden sacar un gran partido de la cosecha invernal. También es una buena idea para aquellos fanáticos que no quieren dejar de plantar en todo el año para no perder el “tacto”. Esta cosecha suele ser menor que la de verano, pero permite seguir aprendiendo de las plantas sin mucho trabajo ya que al hacer menos calor no necesitan tantos riegos.

El ciclo natural del cannabis comienza en la primavera al germinar las semillas o cañamones. La planta se desarrolla a la par que los días se alargan. Continúa creciendo hasta el final del verano cuando las horas de luz vuelven a acortarse y las noches crecen. La floración comienza al alcanzar las noches unas nueve o diez horas de duración, en julio o principios de agosto. Las marías acaban de florecer y están maduras para su recolección cuando los días y las noches duran unas doce horas; más o menos a finales de septiembre o principios de octubre. Estos datos no son absolutos ya que hay muchas variedades que comienzan a florecer o están maduras antes o después de estas fechas. Sin embargo, para variedades que llevan años cultivándose en la Península Ibérica y están por tanto bien aclimatadas, estas fechas se cumplen a rasgos generales.

¿A que viene este rollo? Resulta que entre los meses de febrero a abril las noches se van reduciendo desde catorce horas hasta diez horas. Y esto es perfecto para la floración. Es decir, en la península hay dos épocas buenas para que la marihuana florezca: la primavera y desde el final del verano al principio del otoño.

Salvo en zonas costeras o en las islas, las temperaturas mínimas de diciembre y enero suelen bajar de los 5-10º C. Estas temperaturas no permiten cultivar porque las plantas no las resisten bien. Si contamos con un pequeño invernadero que mantenga la temperatura más alta, sí podremos cultivar todo el año. Los días a partir de febrero suelen ser más cálidos y en muchas zonas las plantas resisten bien. En general, sacaremos las plantas al exterior cuando las temperaturas no bajen de 10º C.

Para hacer una cosecha de invierno hay que sembrar las semillas entre octubre y enero en el interior de casa, donde las temperaturas son más cálidas. El lugar ideal es frente a una ventana orientada al sur. Cuantas más horas de sol reciba la planta, mejor.

Un buen sistema de germinar las semillas consiste en colocarlas entre dos hojas de papel de cocina dobladas y mojadas, dentro de un recipiente con tapa, para que la humedad se mantenga. Hay que controlar las semillas cada pocas horas ya que se deben plantar en cuanto se abren y asoma la raíz. Las semillas germinadas se plantan a unos 5 mm. de la superficie y con la raíz que asoma apuntando hacia abajo. Unos días después la plantita saldrá a la superficie.

Las macetas de plástico negro no son aconsejables para plantar en verano porque se calientan demasiado. Sin embargo, en la cosecha de invierno son una ayuda. La maceta se calienta al sol y conserva el calor largo rato. De este modo las raíces no sufren tanto la bajada de temperaturas. El cannabis soporta mejor el frío en las hojas y las ramas que en las raíces. Si las macetas descansan directamente sobre el suelo se enfrían mucho y la maría no crece bien. Una buena solución consiste en elevar la maceta un poco, separándola del suelo con una tabla de madera o un trozo de corcho que haga de aislante. Así las raíces estarán algo más calientes.

Desde que nace la planta, para evitar que florezca, tenemos que alargar artificialmente la duración de los días hasta las 16 o 18 horas. Como en invierno anochece a las cinco o las seis de la tarde, hay que iluminar la planta desde el atardecer hasta medianoche. Es mejor si todos los días la luz se enciende y apaga a la misma hora, pero no es imprescindible. La idea es que el cannabis no tenga el periodo de 12 horas de oscuridad que desencadena la floración hasta que no sea lo suficientemente grande como para dar una buena cosecha.

Un fluorescente o una halógena dan una cantidad de luz suficiente para evitar que la planta florezca pero no para que crezca y se desarrolle. Este sistema funciona si contamos con un balcón, terraza o jardín bien soleado. El sol se ocupará de hacer crecer a la planta y la luz artificial tan sólo de que no florezca. Si no tenemos acceso a un lugar soleado, las plantas necesitarán mucha más potencia de luz. Que nadie intenté cultivar interior total (sin sol) sólo con un fluorescente o una halógena, no se puede.

Si no se usa luz artificial para impedir la floración, el cannabis comienza a florecer tan pronto como su tamaño se lo permite. Normalmente esto da lugar a plantas muy pequeñas con pocos cogollos. Aunque la planta vivirá sana, la cosecha será muy pequeña y, si no ha recibido mucho sol, poco potente. Por esto es recomendable poner luz artificial para completar el fotoperiodo de la planta.

Mientras consigamos que la planta tenga 16-18 horas de luz diarias, con varias horas de sol directo, seguirá creciendo sin empezar a florecer. A principios de febrero dejaremos de darle luz artificial para que el cannabis tenga días más cortos y comience la floración. Si las temperaturas nocturnas no bajan de los 8 o 10ºC se pueden sacar las plantas al exterior.

El cambio de fotoperiodo se acompaña de un cambio de fertilizante. El abono de crecimiento se sustituye por uno de floración. Los abonos llevan siempre en la etiqueta las letras N.P.K. seguidas de tres números que indican la cantidad de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K) que contienen. Los fertilizantes para el crecimiento del cannabis deben ser altos en nitrógeno (N) y los de floración altos en fósforo (P). El potasio (K) es necesario en todo momento. En invierno el sol calienta menos que en verano porque está más lejos de la Tierra. La luz llega más débil y las plantas no crecen tanto por lo que necesitan menos abono y mucho menos riego que en verano.

Los fertilizantes son necesarios para un buen desarrollo del cannabis, sobre todo si está en macetas, pero el exceso puede ser muy perjudicial. Para evitar quemar las plantas lo más indicado es poner la mitad o la tercera parte de lo que diga la etiqueta. Siempre se podrá abonar de nuevo más tarde si es necesario.

Si las hojas de la marihuana están bien verdes y la planta va creciendo, lo más probable es que tenga los nutrientes que necesita. Si nos hemos pasado de abono, el cannabis cogerá un color oscuro, pero las hojas presentarán las puntas quemadas o retorcidas y el crecimiento muchas veces se parará. Por el contrario si el cannabis va perdiendo color, adquiere un tono verde claro o amarillento y el crecimiento es escaso, es necesario abonar. No hay que confundir los síntomas de una carencia de nutrientes con la caída y amarilleamiento, totalmente normales, de las hojas más grandes a lo largo de la floración.

La floración comenzará en febrero y las plantas estarán listas en abril. Aunque el cannabis invernal no suele crecer tanto y hace cogollos más pequeños, la calidad puede ser muy buena. ¿Y a quién no le gusta cosechar en abril? Además, una gran ventaja de cultivar en invierno y primavera es que apenas hay ni insectos ni plagas que ataquen a las plantas.

Es posible que alguna de las plantas salga muy buena e interese revegetarla para sacarle otra cosecha. Recogeremos los cogollos sin cortar la planta, respetando las hojas y cogollitos más bajos como si hiciéramos una buena poda. Después hay que abonarla con un fertilizante alto en nitrógeno que favorece el crecimiento. Si todo va bien, la planta comenzará a brotar nuevas hojas en un par de semanas. Las plantas cosechadas en abril y regeneradas crecerán a lo largo de la primavera y parte del verano. Se llenarán de cogollos en agosto y septiembre con la cosecha normal de verano.

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